miércoles, 14 de febrero de 2018

Dragon Ball: Freezer




Freezer (Frieza, según la versión) es uno de los villanos más carismáticos del universo creado por el autor japonés Akira Toriyama en la que sin duda es su obra más conocida: Bola de Dragón (Dragon Ball). Un despiadado tirano intergaláctico, con poder para someter a civilizaciones enteras de extraterrestres.

Bajo su dominio, los planetas eran conquistados y vendidos al mejor postor. Gran parte del trabajo lo ejecutaba la raza de los Saiyan, un colectivo de guerreros oriundos del planeta Vegeta, cuyo poder de combate y fuerza destructiva resultaban de lo más conveniente para su empresa. Receloso del poder creciente de sus subordinados, Freezer no dudaría en exterminarlos, al hacer explotar su planeta natal con un solo dedo.  Informado de las propiedades de las bolas mágicas que custodiaban los pacíficos habitantes del planeta Namek, el villano no dudará en acudir personalmente para tratar de obtener del dragón Polunga la juventud y vida eternas. 

La ilustracion que hoy presentamos, muestra al personaje con su aspecto original (muchos de los personajes de Dragon Ball se caracterizan por incrementar su poder tras sucesivas transformaciones) y está inspirado en varias imágenes del manga original. Fue realizado en octubre de 2017, con marcadores de tinta negra, color y texturas digitales.

Espero que os guste. 

Saludos.


miércoles, 7 de febrero de 2018

Cecilia Roth: Nunca olvidaré esa taza de café.




"Era nuestro primer aniversario. La noche anterior habíamos salido para celebrarlo. Nos acostamos tarde y habíamos bebido un poquitín de más. Hicimos el amor una docena de veces (muy satisfactoriamente, por cierto) y a la mañana siguiente yo estaba molida y no veía el momento de levantarme. Pero él se levantó, movido supongo por el amor que sentía por mí, para prepararme una taza de café: 'El Café'. [...] Nunca olvidaré esa taza de café."

La actriz bonaerense Cecilia Roth, protagonizaba en 1984 un surrealista anuncio insertado en en el film ¿Qué he hecho yo para merecer esto? de Pedro Almodóvar, en el que quedaba desfigurada tras abrasarse accidentalmente con una taza de café hirviendo. No era la primera vez que Roth interpretaba spots televisivos en las películas del director manchego. Ya en Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón (1980) era la encargada de mostrar las fantásticas y versátiles utilidades de una marca imaginaria de ropa interior femenina: las bragas "Ponte".


Cecilia es hija de la cantante y profesora de canto Dina Rot (por cuyas manos han pasado artistas como Ana Torroja o Miguel Bosé), hermana de Ariel Rot (cantautor y ex-integrante de los grupos argentinos Tequila y Los Rodríguez), y durante un tiempo, fuente de inspiración para el también músico Rodolfo (Fito) Páez, al que estuvo vinculada sentimentalmente y junto al que adoptó a su hijo Martín.

Tiene una amplia trayectoria dentro del mundo de la interpretación, tanto en la gran pantalla, como en series de televisión, o proyectos teatrales. Fue co-fundadora de la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas de Argentina y entre sus películas más relevantes podemos destacar: Martín (Hache) de Adolfo Aristarain, que le valió el premio Goya a la mejor actriz en 1998 o Todo sobre mi madre, del citado Almodóvar, cuyo papel protagonista fue reconocido con el Goya a la mejor actriz y con el Premio del Cine Europeo, dentro de la misma categoría.

En 2008, la actriz fue galardonada con la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes, otorgado por el Ministerio Español de Educación, Cultura y Deporte, junto a otras compañeras de profesión como Pilar Bardem o Charo López.

La ilustración que hoy nos ocupa, está basada en el anuncio de café que mencionábamos anteriormente. Fue realizada en dos versiones: una realizada entre agosto y septiembre de 2017 con dibujo a lápiz y coloreado digital y otra finalizada a comienzos de noviembre del mismo año, con lápices de colores y acuarelas.

Espero que os guste.

Saludos e inolvidables tazas de café..."El Café".




Manu Villar.





martes, 23 de enero de 2018

Eρως: Ty Roderick.



Eros era el dios griego asociado al amor y a la pulsión sexual. Surgido en algunos mitos de la unión entre Afrodita y Ares (dioses respectivos del amor y la guerra), velaba especialmente por los encuentros entre amantes masculinos, según indican pensadores como Eratóstenes de Cirene (276-194 a.C.). Resulta apropiado pues, que sea esta deidad la que preste su nombre a una serie de ilustraciones dedicadas a varios actores de la escena pornográfica homosexual. 

El protagonista de la primera ilustración de la serie, realizada íntegramente de manera digital en agosto de 2017, es el actor y fotógrafo estadounidense Ty Roderick, cuyo trabajo podéis seguir (en caso de estar interesadas/os, claro está), en su propia página web o en redes sociales como twitter e instagram.

Para evitar censuras por parte del proveedor del blog, he decidido publicar la ilustración tal y como se observa más arriba. Si queréis verla completa, esto es, sin pegatina censora, podéis hacerlo en el siguiente enlace

Espero que os guste.

Saludos.

Manu Villar.

PD: Si bien es cierto que la temática del blog hasta la fecha se ha decantado principalmente por fan-arts de artistas musicales, estrellas de cine o personajes de cómic y animación, también lo es que pretendo hacer de él una una plataforma heterogénea donde todo tipo de contenidos pueda tener cabida, siempre y cuando se cumpla una única premisa: que haya sido dibujado por quien escribe estas líneas. 
A fin de cuentas, no sólo de pop vive el hombre...

jueves, 18 de enero de 2018

Interferencias: Murder as old as time.


En los años 80 fueron varias las series que recuperaban el género detectivesco para la pequeña pantalla. Bruce Willis y Cybil Shepherd gestionaron una agencia privada (y según parece, una tremenda enemistad fuera de cámaras) a la luz de la Luna. Pierce Brosnan encarnaba al detective de paja Remington Steele, una década antes de enfundarse el traje de cierto agente no tan secreto, y las reposiciones de los viejos casos del inspector Colombo, consiguieron mantener a Peter Falk entretenido con la grabación de nuevos episodios, diez años después del final de su última temporada. 

No obstante, todos ellos parecían aficionados en comparación con una dama que, olivetti en ristre, parecía la reencarnacion del mismísimo Sherlock Holmes. Y es que si hubo alguien en antena capaz de resolver un crimen, (principalmente porque los asesinatos florecían a su paso), era ella: la ubicua Jessica Fletcher de Se ha escrito un Crimen (Murder She Wrote)

La actriz londinense Angela Lansbury se encargó de dar vida durante 12 temporadas y cuatro telefilmes a esta entrometida escritora de novelas de misterio con descuento permanente en el tanatorio para familiares y amigos. Un trasunto de la Mrs. Marple de Agatha Christie, a quien la propia Lansbury interpretaría en el film El espejo roto, dos años antes de embarcarse en  el rodaje de la serie. 

Pese a que su papel como investigadora amateur le proporcionó un amplio reconocimiento internacional, lo cierto es que por aquel entonces ya era una actriz consagrada que contaba con más de 40 años de trayectoria a sus espaldas. Tras debutar en 1944 en la película de Clarence Brown Fuego de Juventud (Nacional Velvet) junto a Elizabeth Taylor y Mickey Rooney, Lansbury participó en películas como El retrato de Dorian Gray (1945); Sanson y Dalila de Cecil B. De Mille (1949); El largo y cálido verano (The long, hot summer) junto a  Joane Woodward, Paul Newman y Orson Wells (1958); La historia más grande jamás contada (1965) o Muerte en el Nilo (1978), acompañada de Bette Davis, Maggie Smith y Peter Ustinov.  También destacó en producciones teatrales como Mame, Sweenie Todd, o Gypsy, que le valieron sendos premios Tony en la categoría de mejor actriz de musical. 

Mención aparte merecen sus colaboraciones en películas de la factoría Disney. En La bruja novata (Bedknobs and broomsticks, 1971),  una comedia musical galardonada con el Oscar a los mejores efectos especiales, encarnó a una aprendiz de bruja por correspondencia que acogía a tres niños durante el bombardeo de Londres ocurrido en el transcurso de la Segunda Guerra Mundial.  
Dos décadas después, ya en 1991, prestó su voz (y parte de sus rasgos) a la tetera más famosa de la historia del cine animado: La señora Potts, en La Bella y La Bestia. Fue además, la encargada de interpretar "Beauty and the beast", el tema principal de la película, compuesto por Alan Menken y Howard Ashman. 
En 1999, la actriz puso el broche final a la película Fantasia 2000,  presentando el corto El pajaro de fuego, una bellísima alegoría animada con música de Igor Stravinksy.  

Este mismo año, se estrenará además Mary Poppins Returns, la secuela del clásico musical de 1964 interpretado por Julie Andrews y Dick Van Dyke, donde Lansbury compartirá pantalla con Maryl Streep y Colin Firth. 

La ilustracion que hoy presentamos, está dedicada a esta maravillosa actriz, (merecedora de un Oscar honorífico en reconocimiento a sus más de siete décadas en activo), y se enmarca dentro de la serie de mis "Interferencias". Como tal, mezcla varios conceptos del imaginario pop, relacionados en esta ocasión con elementos variados de su trayectoria.  
Fue finalizada en agosto de 2017 y se realizó con marcadores de tinta negra y coloreado digital. 

Espero que os guste. 

Un saludo. 

Manu Villar. 

PD: Os dejo los vídeos donde podéis ver algunas de las escenas descritas anteriormente para vuestro disfrute. Hasta pronto. 









jueves, 11 de enero de 2018

David Bowie: Miradas.


David Bowie’s eyes.

“Look up here, I´m in heaven.
I’ve got scars that can’t be seen.
I’ve got drama, can’t be stolen.
Everybody knows me now…”
(“Lazarus”, David Bowie, 2016)


El 10 de enero de 2016 fue un día oscuro para los amantes de la música. 
David Robert Jones (más conocido como David Bowie), fallecía a causa de un cáncer de hígado diagnosticado tan solo 18 meses atrás y que había preferido mantener en secreto.

Tan sólo dos días antes de su muerte, se publicaba Blackstar, su último trabajo de estudio, coincidiendo con su 69° cumpleaños. El álbum recibió entusiastas aclamaciones por parte de la crítica especializada y se convirtió de facto en su testamento discográfico, con temas como el que da nombre al disco (representado de manera icónica con una estrella de color negro), o "Lazarus", en cuyo simbólico videoclip recuperaba estéticas utilizadas a lo largo de su amplia trayectoria artística.

El valor e influencia del legado de David Bowie como artista multidisciplinar en constante evolución resulta incalculable. Fue cantante (dejó en su haber 25 discos de estudio), músico, compositor, productor discográfico, actor y con permiso de Andy Warhol y Marilyn Monroe, el icono pop por antonomasia. Al menos, eso creía su biógrafo, David Buckle, cuando afirmaba que Bowie, en la piel de Ziggy Stardust, “probablemente sea el elemento de culto más seguido de la cultura popular”.

Como músico, Bowie fue un artista completamente ecléctico. Debutó como Davie Jones (apodo que abandonaría al surgir Davy Jones, cantante de The Monkeys), en bandas como The King Bees, Mannish Boys o Lower Third, donde ya apostaba por sonidos pop de cierta influencia psicodélica.  Su primer éxito comercial, el tema “Space Oddity” (1969), estaba incluido en su segundo álbum, y coincidió en el tiempo con la llegada del hombre a la Luna a bordo del Apollo 11. El astronauta Major Tom, protagonista de la canción, quedaría incorporado desde entonces al imaginario cultural colectivo, siendo reutilizado por el mismo Bowie para uno de sus principales éxitos posteriores: el tema: “Ashes to ashes” del disco Scary Monsters and super Creeps (1980).

A comienzos de los años 70, la constante inquietud artística de Bowie le llevó a reinventarse como el andrógino y pelirrojo viajero interestelar Ziggy Stardust, a dejarse retratar por Brian Duffy con la cara surcada por el rayo de maquillaje rosa más famoso de la historia pop y a componer una personalísima versión musical del 1984 de George Orwell cuyos herederos no permitieron representar, negándose a ceder los derechos de la obra. 

Bowie fue uno de los principales referentes del Glam-Rock, estilo que abandonaría para experimentar con los sonidos de la música folk, soul y funky. Por el camino, surgió un nuevo alter-ego: The Thin White Duke (apodo por el que aún siguen refiriéndose al artista), cuya creación fue inspirada por su primer papel protagonista, en el film  The Man who fell to Earth de Nicolas Roeg (1976).

El final de la década permitió a Bowie explorar con el minimalismo, la improvisación y la conceptualidad, en la que posteriormente sería denominada como su “Trilogía de Berlín”, donde acusaba las influencias vanguardistas de artistas como Brian Eno. Uno de sus temas más populares, “Heroes”, fue grabado durante esta etapa en los estudios Hansa, situados junto al famoso muro que dividió en dos mitades la capital alemana hasta 1989. 

A comienzos de los años 80, David Bowie se transformó en un auténtico fenómeno de masas. La publicación de Scary monsters (and Super Creeps),  álbum producido por Tony Visconti, se alejaba ya de la improvisación de sus trabajos precedentes y fue enmarcado dentro del movimiento pop “new romantic”, que abrazarían grupos como Spandau Ballet o Ultravox.  El videoclip, de “Ashes to Ashes”, primer corte del disco, resultó ser en aquel momento el más caro de la historia de la música, con un coste de 500.000 dólares. El primer puesto corresponde actualmente al vídeo de “Scream” de Michael Jackson y su hermana Janet, que superó los 7.000.000 de dólares en 1995.

El siguiente trabajo de Bowie, previo cambio de casa discográfica, contó con la producción de Nile Rodgers (co-fundador del grupo Chic y productor entre otros de Duran Duran y Madonna), dando como resultado uno de sus álbums más populares: Let's Dance.  Su single homónimo alcanzó los primeros puestos de las listas de éxitos y propició una de sus giras más multitudinarias: “The Serious Moonlight Tour”.  Entre ambos trabajos,  el artista tendría ocasión de grabar un tema con Queen, a dúo con su vocalista, Freddie Mercury: el ya clásico “Under pressure”. 
No obstante, sus siguientes discos Tonight (1984) y Never let me down (1987), tuvieron una acogida mucho más discreta por parte de la crítica, pese a incluir duetos con Tina Turner o canciones de la talla de “Loving the alien” o “Time will crawl”, (una de las preferidas del artista).

Durante ese período Bowie trabajó también a las órdenes de Jim Henson y Frank Oz, en la que sería una de sus actuaciones más recordadas: Jarreth, el Rey de los Goblings de la película: Dentro del laberinto (Labyrinth), participando activamente en la banda sonora del film, junto al compositor Trevor Jones.  Los coros del tema “Underground”, inspirarían la creación del clásico del pop “Like a prayer” de Madonna, según declaraciones de la propia artista. 

En 1989, David Bowie decidió formar parte de un nuevo proyecto grupal: el cuarteto Tin Machine, junto a Reeves Gabrels y los hermanos Hunt y Tony Sales. La aventura se extendería hasta 1992, quedando plasmada en dos álbumes de estudio y uno más en directo, tras el que volvería a retomar su carrera como solista.

Los años 90 propiciaron un nuevo cambio de rumbo para un artista cuya fluidez en la variación de estilos resultaba alto tan natural como el respirar.  Casado en segundas nupcias con la modelo somalí Iman, Bowie volvería a contar con Rodgers en la producción de su siguente disco: Black tie, White noise (1993), un álbum de pop electrónico que relanzaría su popularidad con temas como “Jump they say”, inspirado en el suicidio de su hermanastro esquizofrénico Terry, ocurrido 8 años antes.

Más adelante, y tras publicar la banda sonora de la adaptación televisiva de la novela The Buddha of Suburbia, tendría ocasión de volver a colaborar con Brian Eno en la elaboración del álbum Outside, un nuevo ejercicio de improvisación basado en El Diario de Nathan Adler, un relato del propio Bowie confeccionado de manera digital, siguiendo la técnica de recortes, según la cual un texto se recorta al azar y se reordena dando lugar a un nuevo escrito. Algo que sería posible con la creación expresa de un programa informático denominado “Verbasizer”. El grupo de rock industrial Nine Inch Nails (NIN) actuó como telonero de la gira de presentación del álbum, inspirando a Bowie en la creación de su siguiente trabajo: el disco Earthling de 1997,  20º álbum de estudio de su discografía, e íntegramente grabado de manera digital. Su portada aportó un nuevo icono asociado al artista, que aparece de espaldas frente a un paisaje, con las manos cruzadas sobre una levita ajada del diseñador Alexander McQueen, estampada con la Union Jack, bandera oficial de Reino Unido.  

Bowie realizó un álbum más antes de finalizar el siglo XX: Hours, que recogía 8 de los temas de su autoría compuestos para el videojuego: Omikron: The Nomad Soul, con avatares virtuales inspirados en el cantante e Iman. Con él retomó la vena melódica y ciertos tintes autobiográficos con temas como "Thursday Child”, "Survive" o "Seven". 

El cambio de milenio volvió a reunir a Bowie con el productor Tony Visconti, dando como resultado la creación del álbum Heathen, en 2002.  Se trata de un trabajo melancólico que incluyó versiones de Neil Young y The Pixies y obtuvo una favorable respuesta comercial. Pese a que la mayor parte de las canciones pertenecía a un proyecto inédito llamado “Toy”, que iba a contener temas nuevos y revisiones de clásicos del extenso repertorio del cantante, son muchas las voces que indican que el disco muestra la preocupación del artista tras los atentados del 11-S en Nueva York,  afirmaciones que el propio Bowie se encargó de desmentir. Lo cierto es, que si bien el trabajo muestra su descontento por la deriva norteamericana, la grabación del álbum concluyó en septiembre de 2001. 
Tan sólo un año más tarde, en septiembre de 2003, vería la luz Reality. Un disco realizado, según Bowie, “mientras se dejaba llevar” por el éxito cosechado con su trabajo anterior. Obtuvo mayor éxito de ventas que su predecesor, y propició la última gira multitudinaria del artista, que tuvo que ser cancelada a falta de 14 espectáculos, por un repentino ataque al corazón por el que tuvo que ser hospitalizado. Desde aquel momento, sus actuaciones y colaboraciones tendrían lugar de forma más o menos esporádica, aunque no se puede decir que desapareciera de escena por completo.

Una década después de su último trabajo de estudio (2013), Bowie anunciaba en su página web la grabación de un nuevo álbum. El disco, que llevó por título: The next day, se estrenaba con “Where are we now?”, una balada que invitaba a la introspección.  Si bien es cierto que el resto de pistas acusaba más corrientes de estilo pop-rock (“Valentine’s day”, “The stars (are out tonight)”), Visconti entendió que sería oportuno introducir el nuevo álbum de Bowie de manera gradual y reflexiva, para todo aquel que pensara que el artista se había retirado de forma permanente. La portada firmada por Jonathan Barnbrook, (autor también de las de Heathen y Reality), da una vuelta de tuerca al concepto icónico de Bowie, revisando la cubierta y contracubierta del álbum Heroes, con un recuadro blanco donde reza el título del nuevo trabajo y los títulos de los nuevos temas. Toda una declaración de intenciones, en su búsqueda constante de nuevas vías de expresión musical que quedarían también reflejadas en su siguiente y último disco: Blackstar, al que nos referíamos al comienzo de esta entrada.

Y tras este resumen de la trayectoria musical de uno de los artistas contemporáneos más importantes de la historia, toca analizar la ilustración que hoy nos ocupa.

A comienzos de abril del pasado año, iniciábamos el proyecto de fin de curso en la escuela de dibujo y pintura donde recibo clases. La exposición, que se llevaría a cabo en junio, recopilaba obras de todos los alumnos pintadas en acrílico sobre una tablilla de madera bajo un denominador común: las miradas humanas. Una vez propuesto el tema, la mirada de Bowie fue la primera que me vino a la cabeza.

Contrariamente a lo que se piensa, David Bowie no tenía un ojo de cada color. Sin embargo, tenía una de sus pupilas dilatadas de manera crónica, fruto de un puñetazo en el ojo propinado por su amigo de instituto Peter Underwood. El reflejo de la luz hacía ver uno de sus ojos más oscuro que el otro, dando la impresión de una bicromía que en realidad no era tal.

Una vez seleccionada la fotografía que me iba a servir de referencia para la ilustración, inicié el proceso dibujando los aspectos esenciales con una barrita de carboncillo, los perfeccioné a lápiz más tarde, y los coloreé con pintura acrílica, entre abril y junio de 2017, con el resultado que podéis comprobar más arriba.


Espero que os guste.


PD: Esta es la entrada que más me ha costado redactar desde que abrí el presente blog.  Espero que esté a la altura del homenajeado, y que si habéis seguido leyendo hasta el final, se os haya hecho amena.

Un saludo.

Manu Villar


miércoles, 13 de septiembre de 2017

La espada en la palabra


A mediados del pasado año, mi colega Enrique Viana Suberviola pidió que nos reuniéramos para hablarme sobre un proyecto cuyas últimas fases estaba tratando de ultimar. 
Resultó que Enrique había escrito un relato titulado "La espada en la palabra" y quería algunas ilustraciones como complemento al texto. La primera de ellas, habría de servir de portada. 

Tras intercambiar un par de ideas al respecto, tenía una noción aproximada de lo que se me solicitaba y comencé a plasmarlo en cuanto dispuse de un poco de tiempo libre para ello. 

Una vez presentado y aprobado el boceto inicial (y haciendo uso, por cierto, de las primeras instrucciones recibidas en la escuela de dibujo), realicé la ilustración original que podéis observar más arriba, con marcadores de tinta negra y coloreado y fondo añadidos de manera digital. La entrega se hizo efectiva en marzo de este mismo año.  

Satisfecho con el resultado de la obra, el autor del texto me confió el encargo de una segunda ilustración cuyo boceto, presentado recientemente, también ha sido aceptado.

Espero que os guste.

Saludos.

PD: Recordad que si estáis interesados en algún tipo de encargo, podéis consultar en la dirección de correo: manuvillarilustracion@gmail.com








martes, 12 de septiembre de 2017

Deborah Harry: KooKoo


"Backfired. Your plan, your plan backfired.
Backfired. My man, your plan backfired in your face..."


El 27 de julio de 1981 veía la luz "KooKoo", el primer álbum como solista de Deborah (Debbie) Harry. 

De la mano de Chris Stein, su pareja por aquel entonces y co-fundador junto a la propia Deborah del exitoso grupo Blondie, Harry se tomó un respiro de la formación que le había lanzado a la fama con temas como "Dreaming", "Atomic" o "One way or another" y encomendó la producción de su primer LP al dúo formado por Nile Rodgers y Bernard Edwards, responsables de buena parte de los éxitos del grupo disco Chic ("Le freak").

La portada del disco (una de las más icónicas de la carrera de la artista), fue obra del artista gráfico H.R. Giger, autor de la escenografía y criaturas de "Alien: el octavo pasajero", "Species" o "Prometeus". Giger también se encargó de dirigir los videoclips de "Backfired" (primer sencillo extraído del álbum) y "Now I know you know", a los que dotó de la atmósfera tecnológica y oscura que caracteriza su obra. 

Para el diseño de KooKoo, el artista decidió mostrar a Deborah Harry con el cabello oscuro y recogido (bien alejada de su característica y desenfadada melena rubia platino), y con el rostro atravesado de parte a parte por agujas de una longitud considerable.

La ilustración que acompaña a esta entrada, reproduce la portada del álbum al que nos referíamos anteriormente. Fue realizada con técnica mixta en la escuela de dibujo, entre los meses de octubre de 2016 y marzo de 2017, a razón de dos horas por clase. En su elaboración se emplearon lápices de color, marcadores de tinta negra, acuarela, acrílico y pastel. 

Espero que os guste.

Saludos. 

PD: Aquí os dejo el videoclip de "Backfired" por si a estas alturas aún no lo habéis disfrutado.
de nada. ;)